La cárcel y la persecución, largo camino de los pueblos por su liberación

CONAIE demandará AMNISTIA para 3 detenidos y 189 acusados

Hermanos y hermanas de lucha por la continuidad de las naciones originarias del Ecuador y del mundo:

Nuestras voces se comienza con trinares en todo el rincón de la selva, como las águilas, tigres, serpientes, anacondas,…desde las altas montañas, desde las grandes cascadas sagradas y lagunas, se levantan o despiertan con un sacudido, cuando alguien se le acerca interrumpir su tranquilidad, paz y libertad. Estamos preparando para defender nuestra libertad en nuestros territorios, lucharemos hasta derramar nuestra última gota de nuestra sangre por defender nuestra Vida, aunque otros no lo creen, lo demostraremos para que la historia de esta época pueda absorber. Muchos creen que el estado persigue a todos quienes oponen a su política neoliberal y capitalista; y, temen porque dicen que serán capturados y apresados, igual que nuestro hermano “PEPE ACACHO”. Pero los Shuar jamás nos doblegaremos, porque sabemos exactamente, nuestra unidad y sabemos que nosotros no somos terroristas, ni guerrilleros, así como acusa el gobierno de Correa a los pueblos que luchan por la reivindicación de sus derechos legítimos.

Nosotros no vivimos en el territorio donado por el Estado peor por ningún gobierno de turno. ¿De dónde Estado?, ¿Quién creó este Estado?, ¿Acaso fundaron nuestros ancestros? Hay mucha preguntas, que nos hacemos en este momento, “con Constitución o sin Constitución, con ley o sin ley; el Territorio fue, es y será nuestro Territorio libre de amenaza hasta siempre”.

Si los líderes tienen que ser condenados por defender los derechos humanos, la vida de sus pueblos, pues estamos dispuestos a consagrar nuestras vidas. Si el hermano Pepe Acacho ha sido hoy una presa para el Estado, continuaremos sumando allí. Y si él muere seguiremos atrás, porque atrás pervivimos muchos líderes que levantaremos hasta conquistar nuestra libertad con dignidad, como cualquier cultura, nuestras generaciones tendrán que continuar en ese aquel “territorio verde y fértil” codiciado por los grandes monstruos que son los intereses transnacionales.

Apostamos por defender nuestros derechos colectivos y consuetudinarios, mientras otros continúan hacia el conformismo, sin embargo, hermanos/as tomad las manos y levantad y mirad el sendero que deben construirles para sus hijos, si no lo hacemos hoy, si sólo trabajamos para la abundancia de hoy y el hambre de mañana, nuestros hijos/as pagarán las penas en lo futro. Miremos y reflexionemos profundamente, en qué Estado estamos, no dejemos cegar, tampoco seamos sordos ni mudos.

Los Shuar no luchamos sólo para nosotros, luchamos para la humanidad del mundo, al igual que otros pueblos y nacionalidades luchan férreamente por sus derechos, a eso nos sumamos nosotros. Por eso hacemos un llamado de unidad de todos. Hemos abierto un debate fuerte sobre la “Libertad y Autonomía” que el mismo Estado recoge y garantiza dentro de los primeros artículos de la Constitución Política vigente como deber fundamental.

“Por un pueblo libre y autónomo”
“Kirup kara kuash”

Luis Kuash
Presidente de la Asociación “Arútma Kakármari”

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La cárcel y la persecución, largo camino que transitan los pueblos por su liberación
Carta abierta al compañero José Acacho Presidente de la Federación Shuar y sus compañeros

Quito, 2 de febrero del 2011.

Cárcel Nro. 2. Celda 9. Ex – Penal García Moreno.

Compañeros:

Lo que les pueda decir a través de esta carta quizás no sea necesario, porque sé la fuerza que ustedes tienen y del temple rebelde que caracteriza a nuestros hermanos indígenas. Sin embargo, me atrevo a escribirles para expresarles mi total respaldo y solidaridad, los momentos por los que estamos pasando indudablemente son duros, pero como decía José Martí: “Las dificultades son grandes… pero los que han de vencerlas también”.

Estoy seguro que su convicción es más fuerte que el odio de los tiranos, la firmeza de su lucha es una roca inquebrantable que no hay barrotes, ni encierros que puedan doblegarlos, la historia es testigo de las innumerables batallas que los pueblos indígenas, junto a los trabajadores y la juventud hemos levantado para alcanzar una patria nueva y socialista. Esta es una batalla más de la cual saldremos victoriosos.

La persecución y el encarcelamiento, no es nada más que un episodio en el largo camino que transitamos los pueblos hacia las transformaciones sociales y revolucionarias. La cárcel es una trinchera de combate, es un puesto de honor donde debemos mantenernos firmes y con la moral siempre en alto; quienes pretenden encerrar en cuatro paredes nuestros sueños, nuestra voz, principios e ideología, se equivocan rotundamente.

Nuestros sueños de un país con libertad, soberanía y verdadera justicia social, están en la mente y el corazón de millones de ecuatorianos, entonces, nuestros sueños son tan grandes que no caben en una cárcel.

Siéntase orgulloso de ser un luchador social que está en la cárcel por sus ideales. Su nombre se encuentra ya escrito en la historia de la lucha de los pueblos.

Esto por el momento. Seguiremos en contacto compañero.

Patria Nueva y Socialismo Venceremos!
Su compañero de trinchera…

Lic. Marcelo Rivera T.
PRESIDENTE NACIONAL DE LA FEUE.
REPRESENTANTE CELDA NRO. 9

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De terrorismo y sabotaje, tributo a la lucha indígena
Desde el pie de monte andino

Fabricio Guamán

En una carta de una persona muy importante en mi vida y que no he visto en mucho tiempo, esta persona me decía: “veo que sigues luchando por lo que crees y por un mundo más justo, ese es un admirable camino”. Sus palabras, como ha sido costumbre, me dejaron pensando y me dieron ganas de compartir mi camino.

Luego de varios años de estar junto a las poblaciones más discriminadas, más humilladas y más desposeídas puedo decir lo siguiente con cierta claridad y sencillez.

En alguna de esas noches donde los ruidos de la selva, las luces tímidas en el cielo y el fogón en mitad de la casa, cuando las palabras de mi abuela fueron las semillas sembradas en mi corazón y que ahora florecen y se atreven a mostrarse, mi memoria se vuelve y se pone en frente.

Mi abuela me compartía la chicha recién preparada y me decía: “Nuestras semillas hablan de la historia que somos pero también hablan del mañana que soñamos y construimos”.

Y cuando salíamos a recoger los frutos que nos daban esas semillas, mis abuelos compartían su palabra: “En nuestro camino, en nuestra lucha, nos vamos a topar con muchos obstáculos. Hay dos cosas que debes tener claro: los caminos de arriba y los caminos de abajo. Los de arriba, los que nos humillan, los que nos pisotean, los que quieren vernos lejos o muertos para que puedan explotar y saquear nuestros territorios usarán las leyes, sus leyes. Hablarán de legalidad y de un estado de derecho, usarán todas las herramientas “legales”, incluidas la fuerza y la violencia, que las pintan y las veneran con esos colores de “justicia”. Nosotras, las de abajo, hemos construido y hemos caminado por los senderos de la legitimidad, de la solidaridad, de la reciprocidad, de la complementariedad, del respeto. Tan legítimo como es defender la vida, una vida digna para nosotras como para nuestros territorios, nuestros bosques, nuestros ríos, nuestros espíritus. Tan legítimo como querer un futuro digno para nuestros hijos, para los que vendrán. Tan legítimo como amar y luchar por ese amor”.

Fueron palabras que siempre las he tenido en mi cabeza y en mi corazón. Y durante estos casi quince años que he recorrido por los senderos de la selva, junto a su gente, junto a sus espíritus, esas palabras no son un mero discurso, son fruto de esa lucha que estos pueblos han tenido que llevar sobre sus hombros. Una lucha desigual, una lucha que suele ser malentendida y tergiversada. Una lucha entre esos dos mundos que no hablan el mismo lenguaje y que del lado del poder nunca hubo un intento de siquiera escuchar.

Mis abuelos me decían: “Los de arriba vendrán disfrazados, vendrán con sonrisas, con regalos, con bonitos discursos. Algunos nos hablarán de que tenemos derechos, otros que tenemos que aprender su lenguaje para poder negociar, pero todos vendrán para que les permitamos entrar a nuestros territorios y que puedan llevarse nuestros recursos, nuestra casa y dejarnos sin nada. Y si eso no funcionaba, vendrán con uniformes y con fusiles”.

“Y eso ha sido y seguirá siendo así” decía mi abuela. “Nosotras, las más viejas, hemos aprendido a distinguir a los de arriba y a las de abajo. Aunque se disfracen, aunque sonrían y nos ofrezcan todo, sabemos cuál es el precio”.

“Por eso, nosotras, los pueblos originarios, los pueblos indígenas, los pueblos ancestrales, seguimos caminando y viviendo en una lucha constante. Por más de quinientos años no hemos descansado. Pero nuestra lucha la hacemos y la construimos muchas como nosotras, la construimos y la vivimos como solemos hacer todas las cosas: en colectivo, en comunidad, en alegría”.

Fueron muchas las noches y las madrugadas donde hicimos de la palabra nuestro camino. Fueron diversos los senderos, a ratos lejanos y ajenos, por los cuales recorrimos, atravesando y confundiendo verdades con incertidumbres, donde nacimos los sueños, dormimos realidades y parimos resistencias.

Compartimos la oscuridad y el silencio, que también nos compartieron su palabra y su camino; así como nos hablaron los espíritus de esa selva que tanto nos da, nos cuida y nos enseña. Fueron largos y duros los caminos para llegar a escucharles y más duro fue lograr acompañarles. No fueron caminos sencillos pero estuvieron llenos de sabiduría, de paciencia y de humildad.

“Nuestro camino, nuestra lucha ha sido, es y seguirá siendo por poder seguir recorriendo esos caminos, por poder seguir aprendiendo de esa selva, por compartir nuestras huellas con nuestros menores”, decía mi abuelo.
Y como era costumbre, junto al fogón y antes de ir a conversar con los seres que nos acompañan nuestros sueños, mi abuela me decía: “Nuestro camino, parece vacío y oscuro, pero está lleno de vida y de alegría y tiene mucho que contar, hay que saber escuchar. Tu camino será compartirlo”.

Pd.: Este es un pequeño tributo a los pueblos amazónicos que han tenido que sufrir esa violencia disfrazada de legalidad y justificada por los de arriba que dicen tener el poder a través de las urnas. Al compañero Pepe Acacho y a todas esas personas que están siendo perseguidas, humilladas, pisoteadas, encarceladas y asesinadas por el único delito de defender a nuestra madre. Para entender lo que está pasando con este gobierno y muchos otros habrá que recorrer por más de quinientos años, traer a la memoria todo un sistema hecho por y para los intereses del mercado y las empresas mineras y petroleras, que quieran o no aceptar, siguen siendo quien manda en este país. Como decía uno de los mayores de por estas tierras: “el que tiene manda, el que tiene más, manda más”.

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